Cuando tienes un pequeño negocio, el marketing digital puede convertirse fácilmente en una lista interminable de tareas.
Publicar en redes sociales, actualizar la web, preparar contenidos, responder mensajes, revisar campañas, aprender a utilizar nuevas herramientas… Y, mientras tanto, seguir con el día a día del negocio.
Trabajando en la implementación de marketing digital, he aprendido que hacer más cosas no significa necesariamente hacer mejor marketing.
Muchas veces, lo que realmente necesitamos es ordenar lo que ya tenemos, identificar qué es importante y dejar de complicar procesos que podrían ser mucho más sencillos.
My home isn’t my home, but somebody else’s home. When I moved in, I intended to stay for four months, a pit stop on my way to I didn’t know where. Five years later I’m still here, which I didn’t expect but am grateful for, entrusting that the universe will kick me out when the time is right. I thought I would have It All figured out by now, but it turns out while you’re waiting for life to happen, life is happening.
Which is why I’m not sure why I’ve lazily propped framed art on shelves instead of putting a nail in a wall. I truly can’t stand this rug, every day resenting it more, but I haven’t changed it. It took me five years of procrastinating and five minutes on eBay to finally buy a lamp to replace one I inherited and hate. The only things I’ve regretted in life are the things I didn’t do sooner, including making my (not-so) temporary space the best home I can make it.
Antes de incorporar herramientas, hay que entender qué necesitamos
Es fácil dejarse llevar por todas las posibilidades que ofrece el marketing digital.
Hay herramientas para automatizar correos, crear contenido, diseñar páginas, analizar datos y gestionar prácticamente cualquier proceso.
Pero tener muchas herramientas no significa tener un sistema de marketing bien organizado.
De poco sirve automatizar una secuencia de correos si no tenemos claro qué queremos comunicar. Tampoco sirve de mucho invertir en publicidad si la página a la que llegan las personas no explica correctamente lo que ofrecemos.
Por eso, antes de incorporar una nueva herramienta, me parece importante hacerse algunas preguntas:
- ¿Qué queremos conseguir?
- ¿Qué tenemos funcionando actualmente?
- ¿Qué parte del proceso necesita mejorar?
- ¿Qué podemos simplificar?
Son preguntas sencillas, pero ayudan a evitar mucho trabajo innecesario.
El marketing necesita que sus diferentes partes estén conectadas
Una web, una cuenta de Instagram, una base de datos de contactos y una campaña publicitaria pueden parecer elementos independientes.
Sin embargo, cuando forman parte de una estrategia, necesitan trabajar de manera coordinada.
Por ejemplo, una persona puede descubrir un negocio a través de una publicación, visitar su web, interesarse por un contenido y decidir más adelante contactar o comprar.
Para que ese recorrido funcione, no basta con tener cada herramienta instalada. También hay que comprobar que la información sea coherente, que los enlaces funcionen y que los pasos resulten sencillos.
Una parte importante del trabajo de implementación consiste precisamente en eso: conseguir que las diferentes piezas funcionen juntas.
Josephine Sanchez
Por ejemplo, una persona puede descubrir un negocio a través de una publicación, visitar su web, interesarse por un contenido y decidir más adelante contactar o comprar.
Para que ese recorrido funcione, no basta con tener cada herramienta instalada. También hay que comprobar que la información sea coherente, que los enlaces funcionen y que los pasos resulten sencillos.
Una parte importante del trabajo de implementación consiste precisamente en eso: conseguir que las diferentes piezas funcionen juntas.
Foto generada mediante IA
Simplificar no significa improvisar
A veces confundimos simplificar con hacer las cosas rápidamente o eliminar pasos importantes.
Para mí, simplificar tiene más que ver con entender qué es necesario y qué no lo es.
Un pequeño negocio no necesita estar presente en todas las plataformas ni incorporar constantemente nuevas herramientas.
Necesita encontrar una forma de trabajar que puedas mantener en el tiempo.
Y eso requiere tomar decisiones.
Decidir dónde concentrar los esfuerzos, qué tareas tienen prioridad y qué procesos pueden esperar.
Mi manera de entender el marketing digital
Me interesa especialmente la parte práctica del marketing: pasar de una idea a algo que realmente funcione.
Organizar procesos, resolver problemas técnicos, conectar herramientas y encontrar maneras de hacer más sencillo el trabajo diario.
No siempre se trata de descubrir una estrategia nueva. En muchas ocasiones, se trata de aplicar correctamente lo que ya sabemos.
Y creo que esa es una buena forma de empezar a simplificar el marketing digital de cualquier pequeño negocio:
Menos herramientas sin propósito y más decisiones que tengan sentido.
Mar Morales
Desde 2013 trabajo y experimento con webs, tecnología y marketing digital. Actualmente me dedico a la implementación de marketing para pequeños negocios, especialmente en áreas como Meta Ads, automatización, inteligencia artificial y tecnología aplicada al marketing. En este blog comparto lo que hago, pruebo y aprendo en mi día a día, siempre con una idea: hacer que implementar marketing sea más fácil y no más complicado.

